La música en vivo atraviesa uno de sus mejores momentos en España. Según los datos recogidos en la cuarta edición de PULSO, el Observatorio de Marcas en la Industria Musical impulsado por Superstruct Entertainment, Fever y Omnicom Media Group, el sector alcanzó una facturación récord de 807,2 millones de euros en 2025, mientras que a nivel global genera unos 33.000 millones de dólares y podría superar los 38.000 millones en 2030.
El estudio destaca que conciertos y festivales se han consolidado como una de las principales opciones de ocio para los consumidores, situándose por delante de actividades como el cine, los videojuegos o los eventos deportivos. Esta tendencia está especialmente impulsada por las nuevas generaciones, que buscan experiencias presenciales y memorables en un contexto marcado por la sobreabundancia de contenidos digitales y generados artificialmente.
En este escenario, las marcas encuentran un entorno cada vez más favorable para conectar con el público. El informe revela que el 94% de los asistentes considera positiva su presencia en eventos musicales y que uno de cada tres se muestra más receptivo a interactuar con ellas en festivales que en otros espacios publicitarios. Además, el 85% valora aquellas iniciativas que mejoran la experiencia mediante servicios como zonas de sombra, espacios de descanso o conectividad.
PULSO también señala que las activaciones experienciales son las que generan un mayor impacto. Acciones inmersivas, actividades participativas y regalos consiguen un recuerdo de marca superior al de la simple presencia publicitaria. De hecho, el estudio concluye que las marcas son más recordadas cuando forman parte activa de la experiencia del asistente.
Otra de las tendencias detectadas es la apertura hacia sectores que tradicionalmente tenían menos presencia en la música en vivo. Aunque las marcas endémicas continúan liderando el ecosistema, el público muestra una creciente aceptación hacia nuevas categorías, siempre que aporten valor real durante el evento.
El informe vincula este fenómeno con la llamada «Funflation», una tendencia por la que especialmente los jóvenes priorizan el gasto en ocio y experiencias incluso en contextos económicos complejos. Además, identifica tres grandes universos dentro de la música en vivo: los festivales, definidos por una experiencia más amplia y social; los conciertos, centrados en la conexión directa con el artista; y la escena electrónica, marcada por un fuerte componente identitario y de comunidad.
Con seis de cada diez asistentes dispuestos a compartir acciones de marca que les resulten atractivas, el estudio concluye que la música en vivo se ha convertido en uno de los espacios más eficaces para generar engagement, notoriedad y conexión emocional con los consumidores.
Fuente: PULSO





