La movilidad del público, en el centro de la descarbonización de la música en directo

Un estudio revela que los desplazamientos del público concentran la mayor parte de las emisiones del sector, situando la movilidad sostenible como una de las principales palancas para acelerar su descarbonización.

La música en directo vive un auge sin precedentes, pero también enfrenta el desafío de reducir su huella ambiental. Un estudio pionero liderado por el MIT Climate Machine, con el apoyo de Coldplay, Live Nation y Warner Music Group, ha puesto cifras por primera vez al impacto climático del sector y ha identificado un protagonista inesperado: los desplazamientos del público.

Basado en el análisis de más de 80.000 eventos celebrados en Reino Unido y Estados Unidos, el informe estima que la música en directo genera alrededor de 14,3 millones de toneladas de CO₂ equivalente en Estados Unidos y 4,1 millones en Reino Unido. Sin embargo, la principal conclusión no está en el volumen total de emisiones, sino en su origen: los viajes de los asistentes representan el 62,2 % de la huella de carbono del sector en Estados Unidos y el 77,2 % en Reino Unido, muy por encima del consumo energético de los recintos o de la logística de las giras.

Estos datos obligan a replantear algunas de las prioridades tradicionales de sostenibilidad en la industria musical. Mientras que durante años la atención se ha centrado en la eficiencia energética de los espectáculos o en la producción de las giras, el estudio señala la movilidad de los fans como la mayor oportunidad para reducir emisiones. La alimentación y las bebidas constituyen el segundo foco de impacto, especialmente por el peso de los productos de origen animal en la oferta gastronómica de muchos eventos.

Ante este escenario, cada vez más recintos están impulsando medidas para fomentar alternativas al vehículo privado. Entre ellas destacan el transporte público subvencionado, incentivos para quienes llegan en tren o bicicleta y acuerdos con operadores de movilidad sostenible. La experiencia de espacios como Climate Pledge Arena, UBS Arena o Wrigley Field demuestra que modificar los hábitos de desplazamiento del público es posible y puede convertirse en una de las herramientas más eficaces para avanzar hacia un modelo de eventos de menor impacto ambiental.

Más allá de reducir emisiones, estas iniciativas también contribuyen a mejorar el acceso a los eventos y a aliviar la congestión urbana. El informe defiende, además, una visión compartida del desafío climático: artistas, promotores, recintos, proveedores, administraciones y público forman parte de una misma cadena de decisiones y, por tanto, de las soluciones.

Más que un objetivo final, esta investigación establece una línea base para orientar las futuras estrategias de descarbonización de la industria. Y su mensaje es claro: el futuro sostenible de la música en directo dependerá tanto de lo que ocurra sobre el escenario como de la forma en que millones de personas llegan hasta él.

Fuentes: MIT Climate Machine / Live Nation / Pollstar

info@institutodelamusica.org

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